Agotamiento digital

Una de las cosas que este tiempo de cuarentena en casa me ha hecho notar -y muy rápidamente- es cuánto tiempo pasaba frente a una pantalla. Aunque mi iPhone me enviaba periódicamente sutiles notificaciones con mis métricas de tiempo en pantalla, inconscientemente había escogido ignorarlas y seguir con mi vida hasta que… me saturé.

Comencé a sentirme aturdida ante tantos estímulos en redes sociales. Todas las notificaciones de transmisiones en vivo, tintineando en simultáneo en mi pantalla, se habían transformado en una fuente de estrés en lugar de diversión. Paré y respiré hondo. Conecté conmigo misma y me hice la pregunta: ¿Qué necesito para sentirme bien ahora? Mi respuesta inmediata fue: Desconectar. Puse manos a la obra y en este post te cuento qué hice para sentirme mejor.

¿En qué momento me convertí en un cyborg?

Viendo las cosas en retrospectiva, la mayoría del tiempo lo estaba pasando pegada a mi teléfono celular, tanto que hasta parecía que formaba parte de mí. ¡Sin darme cuenta me había transformado en una especie de cyborg! Sí, esos seres mitad hombre, mitad máquina que salen en algunas películas de ciencia ficción. A primera hora de la mañana, con los ojos entreabiertos, comenzaba mi búsqueda del celular sobre la mesa de noche. Luego venía el tour de rigor de “solo 5 minutitos” por Facebook, Instagram y WhatsApp que se convertían fácilmente en 40 minutos o 1 hora. Cuando me daba cuenta, ya era muy tarde para hacer otra cosa y me iba corriendo a la ducha. ¿Y el fin de semana? Pues ahí se iba el tiempo que iba a dedicar para escribir o para leer ese libro que está llenándose de polvo sobre mi mesa de noche. ¡Cuántas cosas en el fondo quiero hacer y termino “hipnotizada” bajo el encanto de mi celular! ¿Por qué será?

El famoso FOMO

Esta semana recordé este término y me hizo total sentido con lo que me estaba ocurriendo. Estas siglas vienen del inglés y significan “Fear Of Missing Out”, que traducidas al español sería “el miedo de perderme de algo”. ¿Y que puede ser ese algo? Por ejemplo: perderme de saber -en tiempo real- de una noticia importante en el mundo, un anuncio de personas que sigo en redes sociales o hasta el lanzamiento de un curso interesante. Yo incluso ampliaría esta sensación hasta con perderme de un mensaje o post de algún miembro de mi familia, ya que todos vivimos en distintos países con grandes diferencias horarias.

Pensaba que esto era algo que la pasaba exclusivamente a los chibolos que crecieron en el boom del Internet y las redes sociales, pero estaba equivocada. Una necesidad imperiosa de conexión se había activado en mí, a pesar de que me creía inmune solo porque nací en los años ochenta. En esa época vivíamos con un gran nivel de desconexión. Si salías a la calle no tenían cómo ubicarte y no había problema. Esperaban a que volvieras a casa para darte el mensaje. O si tenías que reportarte en algún momento, buscabas una cabina de teléfono y hacías una llamada rápida a casa. Eso me recuerda que, en Perú, esos teléfonos solían usar una ficha especial de color plomo que tenía grabada dos líneas y en el medio la palabra “RIN”. Recién durante los años noventa se podrían usar monedas en Nuevos Soles. Yo sé que todo tiempo pasado no necesariamente fue mejor, pero añoro experimentar -sin miedo- ese nivel de desconexión. ¿Cómo hago?

Mis 5 mejores tips para vivir más offline

Me puse en modo “científico” y decidí experimentar conmigo misma distintas alternativas para desconectarme amablemente del Internet y sentir más calma. Nada radical. Pasito a pasito para que pueda formar parte de mi vida. Mi recomendación es avisar primero a tu familia y amigos cercanos cuando vayas a hacer este experimento. Así no se preocuparán por tu ausencia digital.

Estas son mis 5 ideas o tips para vivir con menos consumo de pantallas e Internet.

  1. Apagar las notificaciones del celular. Esto incluye silenciar grupos de WhatsApp o de chat grupal. Si te sientes más avezada puedes incluso ponerlo en modo avión.
  2. Buscar un reloj despertador y ponlo en tu mesa de noche. Así te sentirás menos tentado a revisar tu celular. Yo encontré uno que era radio-reloj, de esos modelos antiguos de fondo negro y letras rojas.
  3. ¿Tienes un reproductor de mp3 por ahí que ya no usas? Este es el mejor momento para regresarlo a la vida. Yo resucité a mi iPod Nano. Si no sabes de qué hablo, el iPod Nano sería como el abuelo del iPhone. Ahí puedo escuchar música en mp3 y hasta tiene radio y reloj. 
  4. Apagar el wifi de la casa o al menos el de la laptop. Haz las descargas que necesites con anticipación y aprovecha en trabajar solo con un Word. Puedes aprovechar y escribir unas páginas matutinas versión digital. O si te animas a tomar un cuaderno y lapicero puedes escribir a mano.
  5. Buscar una nueva ubicación para cargar el celular fuera del dormitorio. Así remueves las “tentaciones”. Intenta no ver tu celular 1 hora antes de irte a dormir porque la luz azul que emana altera tu sueño.

Conexión amable

Podrías probar hacer una especie de “retiro digital” durante el fin de semana. Tal vez la primera parte del domingo puede ser un buen momento para reconectar contigo. Puedes meditar, cocinar uno rico desayuno, comer pausada y conscientemente, leer lo que te provoque (y de ser posible, te nutra), escuchar música, practicar la escucha atenta y un gran etcétera.

Si es que no puedes desconectarte está bien. Sé amable contigo mismo y con tu proceso. Tal vez puedas implementar alguno de estos tips gradualmente. Puedes comenzar incluso programando un tiempo de pantallas durante tu día. He visto que esto funciona mucho con los niños, ¿y por qué no lo ponemos en práctica los adultos también? Solo agéndalo en tu calendario de Google, o el que uses, y sí puedes ponerle una alerta.

¿Tienes alguna idea para vivir más offline que no incluí en la lista? Siéntete libre de escribirla en los comentarios.

¿Te animas a vivir más conectada contigo misma?

Un abrazo virtual,

“Vive más desconectada del Internet para que puedas vivir más conectada contigo misma”

Pilar Rivera