Los dos lobos de Pili

Las últimas semanas han sido bastante iluminadoras para mi. He pasado por varias emociones, desde preocupación por no saber si encontraríamos comida en el supermercado hasta pena por haber tenido que cancelar un viaje esperado para reencontrarme con mi familia y amigos en Perú. Las noticias que se transmiten por televisión y radio están en su gran mayoría relacionadas al tan mentado virus (lo llamaré “aquel que no debe ser nombrado” para no darle más fuerza al condenado este)

En esta era digital, en la que la información fluye a la velocidad de la luz a través del Internet, todo el mundo puede estar informado de todo lo que ocurre 24/7 aquí y hasta en la China (literalmente) El boom de las redes sociales ha hecho que mis feeds de Facebook e Instagram, así como mis chats grupales de WhatsApp, se hayan visto inundados con todo tipo de contenido. Literal, casi me quedo sin espacio. ¡No sé en qué momento mi celular se llenó de tantos videos, audios, fotos y largos textos!

Quiero invitarte a la pelea que ocurre en el ring de mi mente.

En esta esquina tenemos a mucha muerte y desolación en Italia, la última cura “no oficial” para combatir a “aquel que no debe ser nombrado”, teorías de conspiración, la última persona que decidió salir a correr en Lima -sin respetar la cuarentena- ahora sí se acabó el papel higiénico y el desinfectante para manos… Y en esta otra tenemos cómo los niveles de contaminación se han reducido notablemente en China, delfines nadando en la Costa Verde, la gente está utilizando activamente plataformas de videoconferencia, como Zoom, para estar conectados con familiares y amigos…

¿Quién ganará? Pues a quien yo alimente.

Todo esto me hizo recordar un cuento de los indios Cherokee, que me encanta y quiero compartir contigo. Dice que todos tenemos dentro de nosotros a dos lobos en constante pelea. Uno de ellos lleno de maldad, violencia, ira y agresividad; mientras que el otro es purito amor, bondad, alegría y compasión. ¿Cuál ganará? Aquel que yo alimente.

Es así como cae de madura la pregunta: ¿Con qué quiero nutrir mi mente? Creo que esta es una buena oportunidad de autoconocimiento y evaluar qué clase de contenido me hace bien consumir. Así como lo hago con los alimentos. Por ejemplo, si me doy cuenta de que tomar leche me cae pesado, ¿debo seguir tomándola? ¿Y si pruebo tomar “leche” de almendras y me va mejor?

Te invito a escoger sabiamente qué contenido consumir. Se vale dejar de seguir cuentas. Se vale apagar notificaciones. Y se vale también silenciar grupos de WhatsApp (nadie se me ofenda por aquí) Fíjate qué fórmula te funciona y aplícala. ¿Qué tal si te hace sentir más calma?

Yo me siento más tranquila. Me doy permiso para ver noticias una vez al día (los anuncios del gobierno inglés a las 5pm) y ya está.

Te envío mis mejores deseos y buenas vibras donde quiera que te encuentres.

Un abrazo virtual,

“Debemos estar dispuestos a renunciar a la vida que hemos planeado para poder disfrutar de la vida que está esperándonos.”

Joseph Campbell