Surfer del cambio

Esta cuarentena nos tomó a todos por sorpresa. Sí que lo sé. Clases canceladas, eventos cancelados, planes cancelados, viajes cancelados y lo que más me duele: tener que apretar el botón de pausa al fuerte abrazo que soñaba darle a mi familia en Perú. Compras de supermercado que solo puedo hacer online y que no sé si llegarán completas. Caminatas conscientes que ahora solo puedo dar alrededor de la sala de la casa o en el patio en calidad de preso. Bueno, esas son las cartas que me han tocado en el juego del confinamiento y siendo honesta, no están para nada malas, después de todo. Hay gente que verdaderamente la está pasando muy mal.

“La única constante es el cambio”.

Efectivamente es así y me da un poco de risa/cólera porque esta frase me persigue de vez en cuando en mis posts. Es como un fantasmita que estuviera penando en el fondo. Cuando menos lo espero, me toca en el hombro diciéndome con tono burlón: “¡Estoy aquí! ¡Ya llegué!”. Justo cuando me siento más adaptada a la última nueva situación. ¡Boom! ¡Aparece de nuevo!

“La vida te da sorpresas. Sorpresas te da la vida. ¡Ay, Dios!”

En mi vida pasada, mi respuesta automática ante el cambio hubiera sido aplicar las dos R: Resistirme y Renegar. Sabía que no podría volver a la situación anterior. Sabía que no lograría cambiar algo, pero sentía que ponerme en modo Hulk y verbalizar mi malestar me ayudaría a diluir el peso de tener que enfrentarme a algo nuevo y potencialmente incómodo. Era simplemente agotador.

El Mindfulness me ayudó a abrir los ojos. ¡Gracias por ello! Me ha hecho más consciente de mis emociones, incluso desde el momento inicial. ¡Ojo! No las niego ni las reprimo. Las sigo sintiendo. Intensamente muchas veces. Pero no dejo que me consuman. El malestar me dura muchísimo menos.

“Lo que resistes, persiste.”

Es muy cierto. Voy a escribir esta frase como recordatorio y la pegaré en grande en la pared del dormitorio. Resistirme al cambio ya no es una opción. Debo visualizarme con mi tabla y mi wetsuit. Lista para surfear la ola del cambio. Fluyendo con lo que ocurre. Tomándolo como viene. Ola tras ola.

Mis 5 pasos para surfear la ola del cambio.

  1. Respira la emoción. Inhala por la nariz en 4 tiempos y exhala por la boca. Hazlo hasta que conectes con tu calma. Luego puedes respirar con normalidad.
  2. Escribe. Haz catarsis en el papel. Si quieres al final puedes romperlo. ¿Quieres una guía? Puedes checar mi post “Escribiendo mi calma”.
  3. Medita. Solo cierra los ojos y enfócate en tu respiración. ¿Sigues sintiendo la emoción? ¿Dónde la sientes en tu cuerpo? Pon tu mano en ese lugar y mándate mucho amor.
  4. Busca el aprendizaje en una lluvia de ideas. ¿Qué puedes sacar de esta nueva situación?
  5. Agradece todo. Cuando conectas con la gratitud, tu vibración y actitud cambian.

¿Aún no logras calmarte? ¿O te atoraste en algún paso? No tires la toalla. Regresa amablemente a tu respiración y vuelve a empezar.

No sé cuánto tiempo durará esta situación, pero haré lo mejor posible para que sea lo más consciente y feliz posible.

¿Te animas a probar los 5 pasos? ¿Tienes alguna duda o comentario? Escríbelas aquí debajo del post. Yo feliz en responderte.

Un abrazo virtual,

P.D. ¿Ya checaste mi nueva sección de Recursos gratuitos? Ahí encontrarás algunas herramientas que pueden ayudarte en el camino de buscar una vida más consciente y feliz.